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 El que camina con el Jaguar

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Gor Hex



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Fecha de inscripción: 14/02/2010
Edad: 37
Localización: ciudad de Itza, Lustria (fecha calendario lustriano)

MensajeTema: El que camina con el Jaguar   Vie Mar 05, 2010 12:59 pm

[justify]

Esto aconteció hace más de mil años, cuando en el "viejo mundo" las guerras de los humanos tribales bañaban la tierra con sangre. Porque para muy pocos, realmente el mundo más viejo se hallaba al otro lado del Gran Mar, donde la raza más antigua todavía persistía al paso del tiempo. Esta historia es de uno de ellos, de un guerrero saurio desconocido por aquel entonces.

Como todos los días, el sol no traspasaba del todo la gran bóveda verde de la jungla. El calor húmedo e intenso era como un bálsamo revitalizante para los pulmones de la patrulla lustriana. Como tradición, los guerreros más jóvenes e inexpertos eran conducidos por un Gran Guerrero, un cazador más avezado y experimentado, que los guía a través de las costumbres guerreras de los hombres lagarto. Esa patrulla en especial, llevaba una mañana bastante mala, habían perdido dos buenas piezas de caza, por culpa de un novato.

El joven saurio era más grande que sus hermanos, mucho más grande. Sus fuertes músculos le recordaban casi más a un króxigor que a un guerrero saurio. Ese tamaño le hacía más torpe, más lento, y espantaba a las presas. Después de una buena reprimenda del gran guerrero, y de la mofa de sus hermanos, decidió quedarse detrás del todo, y cada vez se alejaba más, no podía soportar la vergüenza. El líder del grupo hizo un alto repentino, quedándose todos arrodillados, en silencio, expectantes. El Gran Guerrero por fin dió con una pieza digna de ser cazada: Un cocodrilo cola de sierra, una bestia peligrosa, y más en el agua. El grandullón del final de la cola se quedó más atrás, ya había tenido suficiente ración de risas a su costa. Aunque... había algo que no le gustaba de aquella situación.

Como era costumbre, el líder del grupo lideró el ataque con un potente rugido, y la primera lanzada, a lo que le siguieron los demás saurios. El gigantesco cocodrilo, que debía pesar más que un buey, abría las fauces intentando morder a sus atacantes, mientras hacía mover como un látigo su cola aserrada, la cual le daba el nombre, y era un arma muy peligrosa. El primer saurio en caer fue destripado por esa terrible cola, mientras que otro era partido en dos de un sólo mordisco, las lanzadas no eran lo suficientemente profundas para un pellejo más duro que el acero. El enorme saurio miraba horrorizado la escena, ¿Qué podía hacer él, el más torpe de sus hermanos?, si se lanzaba al ataque, sólo estropearía las cosas. Pero no miró a la ciénaga, ahora teñida de rojo, si no hacia arriba, a los árboles, donde vió lo que nunca pensó que llegaría a contemplar.

Era un jaguar de color blanco, casi como las nubes, las manchas destacaban sobre esa pálida piel, pero sobre todo, eran esos ojos azules eléctricos, profundos, penetrantes. No era un jaguar cualquiera, era la imagen de Huanchi, el dios Jaguar, uno de los Ancestrales, y se decidió a hablarle al más torpe de los guerreros, su voz, fuerte y poderosa, caló en lo más hondo del saurio.

- ¿No vas a ayudarles? No eres el más torpe... Eres el más fuerte, usa tu fuerza, no la escondas...

Algo invadió a ese joven lustriano, notó que su corazón latía cas como una locomotora. Sus músculos se tensaron tanto, que parecían que iba a estallar. No pudo refrenarse, lanzó el mayor rugido que jamás un lustriano pudiera emitir. La jungla entera se estrmeció, incluso el cocodrilo se echó atrás, y los saurios cazadores no daban crédito a sus ojos. Observaron como aquel tan torpe, se lanzaba como una fiera salvaje, un jaguar hambirento que ponía sus fauces y garras, sobre el cola de sierra. Con sus poderosos brazos, clavaba aún más las lanzas en el cuerpo del colosal reptil, el cual se intentaba zafar de él, intentando morderle. Pero no podía, aquel saurio tenía una fuerza fuera de lo común, no era normal. Así que, en un desesperado intento por sobrevivir, se metió en lo más profundo de la ciénaga. Pero ese saurio no lo dejó escapar, se metió dentro con él, mordiendo, rasgando, golpeando y clavando las lanzas, estaba más que decidido a matarlo.

El silencio era insoportable, el Gran Guerrero, cuyo brazo estaba roto, se acercó hasta el punto donde se habían hundido, cojeando y sangrando, mientras los demás hacían lo mismo, pero con las armas en ristre. Salían burbujas de aquel agua turbia y verdosa, y después... Nada. Para los que estaban fuera les pareció una eternidad, cuando de pronto, apareció el cocodrilo, muerto y boca arriba. Según parece, aquel saurio se las apañó para partirle el cuello, una forma casi imposible de matar a aquel animal, pero lo más increible, llegó después. Para el asombro de los presentes, algo alzó al cocodrilo... Era el más torpe de los saurios, el cual levantó a pulso aquel animal que fácilmente lo doblaba en peso y volumen. Nadie dijo ni una palabrá más en contra de él, su fuerza fue vitoreada. Desde aquel día, dejó de ser Gor Hex el Torpe, a llamarse Gor Hex el que Camina con el Jaguar
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